Dejando de lado la realidad, supongamos que de verdad son gigantes, todavía me estoy preguntando por qué el hecho de que sean gigantes es motivo suficiente para atacarles. Los gigantes no han echo nada, simplemente estar ahí, y eso es motivo suficiente para que así sin más, Don Quijote, se decida a matarlos. Bajo mi punto de vista esto es discriminación, y me preocupa bastante que la obra más traducida de la literatura universal transmita este valor.
Por otro lado, y dejando apartada mi opinión anterior, el capítulo me ha recordado a la primera vez que me crucé con un gigante en Skyrim (videojuego). La tecnología nos permite hacer muchas cosas y entre ellas permite vivir experiencias que de otra forma no viviríamos, pero no estoy en eso. A lo que quiero llegar es que en ese primer encuentro casi al acabar de empezar el juego, el gigante (que en este juego los gigantes son pacíficos si no se les molesta) me mandó a volar por los aires tal y como el molino hizo con Don Quijote.
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| Gigantes en el Quijote |
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| Gigantes en Skyrim |
Con esta relación de experiencias he reflexionado sobre algo que considero muy importante:
El autojuico, conocer nuestras limitaciones, nuestras debilidad así como nuestros puntos fuertes para poder progresar a partir de ellos y afrontar las situaciones de la mejor manera posible. ¿Creéis que si Don Quijote fuera consciente de sus limitaciones cargaría de frente contra no uno, sino varios "gigantes"? A mi personalmente se me ocurren otros métodos de intentar acabar con un gigante.
Y ya por último os pregunto ¿realmente conocéis vuestras limitaciones?
Julio Campos Parrilla


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