Me ha hecho gracia como Cervantes critica (o por lo menos yo lo he interpretado así) la fuerte censura impuesta por la Iglesia a finales del siglo XVI y principios del XVII.
Esto se puede apreciar en el capítulo VI donde estando Don Quijote en cama recuperándose de las heridas recibidas en su primera salida, sus amigos el cura Pero Pérez y el barbero Nicolás deciden quemar toda la colección de libros que el hidalgo guardaba en su biblioteca, a los que ellos culpan de todo el mal que le ha pasado.
Con ayuda de la ama de la casa y de la sobrina de Don Quijote entran en la biblioteca y empiezan a juzgar los libros. Al principio los juzgan con paciencia examinando cada libro y decidiendo si va a la hoguera, pero al cura llega un momento en que se le acaba la paciencia y quiere quemar todo los libros. Aquí es donde empieza lo divertido, ya que cada vez que el cura pierde la paciencia el barbero descubre algún libro digno de mención lo que obliga al cura a dar alguna razón para condenarlo llegando a dejarlo sin argumentos con lo que dice "-Pues no hay más que hacer, sino entregarlos al brazo seglar del ama, y no se me pregunte el por qué, que sería nunca acabar".
Solo perdonan unos poco libros lo que a mi parecer es una manera de disimular esa censura y no dar una imagen de la Iglesia muy estricta.
Julio Campos Parrilla

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